agosto 18th, 2017 por Gus

Una vez que has tenido la fortuna de probar –varias veces- los Liga Privada de la fábrica Drew Estate, puedes reconocer sin mayores trámites el sabor de la casa: esa bocanada cargada de notas que evocan a pimienta negra, café, especias y que concentra algunas de las mejores y más notables características del buen tabaco nicaragüense.

Justamente es lo que percibes apenas al encenderlo: esta es una fumada de sabores marcados y de un aroma intenso y envolvente. Un poco más adelante, todavía en el primer tercio, hay un cambio de seña. Hasta entonces se ha venido afianzando un tono dulzón que lleva a pensar en cardamomo a falta de un mejor descriptor, pero en paralelo va surgiendo un gratísimo toque de menta que persiste largamente en el paladar.

Más adelante lo que creías menta empieza a parecerse más a yerbabuena. A eso es a lo que remite y se va tornando una fumada cada vez más fresca y estimulante. En el segundo tercio, como suele suceder en tabacos de largo recorrido, amaina la fortaleza y –como debe suceder en los buenos tabacos- los sabores se mantienen en su punto justo.

Liga Privada T52

Y aquí sigue sorprendiendo la persistencia de la frescura herbal del T52, un cigarro con una liga que no solo incluye hoja de Nicaragua: en su tripa hay tabacos de Dominicana, Honduras y Nicaragua. Su capote es de una variedad brasileña y su capa –al parecer- es la que aporta el toque especial: se trata de un descubrimiento hecho en una granja en Connecticut mientras buscaban capa Broadleaf. El productor había bautizado a su experimento como American Habano y la gente de Drew Estate tomó la afortunada decisión de pagar el precio de esa hoja excepcional.

En el último tercio reaparece el buen toque de pimienta negra, aportando mayor consistencia a la fumada junto a un tono a café bien proporcionado. Y así poco a poco se acerca a un gran cierre con mayor fortaleza que redondea una experiencia especial y plenamente satisfactoria. Hay que repetirlo.

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