La Aurora 1962 Corojo Toro

La longeva fábrica dominicana sigue sumando fechas. Y celebrándolas. Acaba de lanzar al mercado un par de novedades: el 1962 Corojo y 1987 Connecticut. Con esos nombres queda claro que el asunto está en su capa. De hecho, las fechas se refieren al año en que La Aurora empezó a hacer tabacos usando estas hojas en sus tabacos.

En el caso del Corojo, se conmemoran 54 años. El resto de la liga es capote ecuatoriano y tripa con hojas dominicanas –del Valle del Cibao- y nicaragüenses. Cada línea tiene cuatro vitolas: Robusto, Churchill, Toro y Gran Toro.

El Toro arranca con bríos: picoso, amargo, con un toque de pimienta en su aroma y generando una sensación astringente en la boca. El tiro es generoso. Bastante suelto, en realidad. Aparece un tono a madera y por ahí, levemente, asoma el sabor característico de La Aurora que, sin embargo, no se impone: figura apenas como un recordatorio.

Más adelante se deja sentir un suave toque a menta en el mismo primer tercio. Y esto le aporta frescura a la fumada, la mueve de ese arranque brioso hacia un momento que progresivamente se torna cremoso y –de alguna manera- floral, perfumado. Por esta ruta transita la experiencia hacia el segundo tercio: frescor, perfume, crema. Y no deja de ser curioso que, en paralelo, el aroma insiste en su carga de pimienta.

Ya aquí la fumada es suave en intensidad pero interesante por sus delicados matices de sabor: madera, café, asomos florales, menta. Y ese momento se prolonga hasta el tercio final en el que gana un poco de fuerza y aparecen destellos picantes de tanto en tanto. Más allá de lo descrito hay que decir que este es un tabaco al que conviene probar ahora y dejar alguna reserva reposando en el humidor durante algún tiempo para luego constatar su evolución.

junio 6th, 2016 por